Viento. Vidas en Tránsito: Estudio de caso

Susana García Rams[1]Doctora en Bellas Artes, Docente senior, titular de Universidad e investigadora de la Universitat Politècnica de València. Grupo de I+D+I Animación UPV. & Victoria Esgueva López[2]Doctora en Bellas Artes, Docente, titular de Universidad e investigadora de la Universitat Politècnica de València. Subdirectora del Departamento de Dibujo. Grupo Investigador Arte y Entorno.

 

Resumo

Viento: vidas en tránsito presenta un estudio de caso que explora cómo los discursos mediáticos sobre la migración pueden ser revisados desde la práctica artística y la mediación social. A partir del análisis de titulares e imágenes de medios nacionales e internacionales, veinticinco artistas transformaron estos relatos en narrativas visuales que abren nuevas lecturas en torno a la desposesión, la resistencia y la reparación. El proyecto, comisariado para la Mostra Viva del Mediterrani 2025, dio lugar a una rica producción artística expuesta en el Octubre Centre de Cultura Contemporània de Valencia, España[3]https://octubre.cat/., donde más de mil visitantes participaron en espacios de reflexión y diálogo. El trabajo se amplió mediante talleres inclusivos con personas migrantes, cuyas obras fueron integradas en la exposición como gesto de devolución simbólica. La posterior expansión a Argel (2026) y la incorporación de la animación, consolidan el valor del proyecto y del arte como herramienta humanística, crítica y de cuidado.

Palavras-chave: Prácticas artísticas; Migración; Mediterráneo; Transferencia social; Discursos mediáticos.

Agradecimientos: Asociación CooLabora (Covilhã, Portugal), Festival Mostra Viva del Mediterrani y CAPI Mislata (Valencia, España).

Introducción 

La movilidad humana en el Mediterráneo continúa siendo uno de los fenómenos más críticos y dolorosos de la actualidad. Resulta alarmante el número de personas que han muerto o desaparecido tratando de cruzar hacia Europa, según datos del Missing Migrants Project de la Organización Internacional para las Migraciones (International Organization for Migration [IOM], 2026). La ruta del Mediterráneo Central sigue siendo la más mortífera, con más de 31.000 fallecimientos por ahogamiento registrados desde 2014, lo que la confirma como la ruta marítima más peligrosa del mundo (IOM, 2026). Reportajes recientes subrayan esta misma realidad, mostrando que, a pesar de un descenso global en algunas rutas, los peligros persisten y las cifras de mortalidad continúan siendo alarmantes (Faus, Zafra & Kiyada, 2025). 

Las dinámicas migratorias en la región se han intensificado en 2025, con aumentos significativos en dos rutas clave: la Centro-Mediterránea, que contabilizó 36.700 cruces en los primeros siete meses del año (+9%), y la Mediterránea Occidental, que alcanzó 8.500 cruces (+11%) respecto al mismo periodo de 2024 (European Council on Refugees and Exiles [ECRE], 2025). A pesar de la disminución de cruces en la ruta oriental, el Mediterráneo sigue siendo la ruta migratoria más peligrosa: solo en enero y febrero de 2025 murieron 248 personas intentando llegar a costas europeas (Frontex, 2025). 

Estas cifras se ven enmarcadas por un entorno político en transformación. En febrero de 2026, el Parlamento Europeo aprobó un paquete normativo que permite rechazar solicitudes de asilo consideradas infundadas con mayor rapidez y deportar personas procedentes de países designados como “seguros” –incluyendo Bangladés, Marruecos, Egipto, Colombia e India–, medidas que han sido objeto de críticas por parte de organizaciones humanitarias por su potencial riesgo para los derechos fundamentales (McNeil, 2026). Paralelamente, la Unión Europea avanza en la implementación del Pacto Europeo de Migración y Asilo, cuyos diez bloques legislativos buscan armonizar sistemas de acogida, agilizar procedimientos, reforzar la gestión fronteriza y establecer un marco de solidaridad entre Estados miembros (Radjenovic, 2025). Sin embargo, informes recientes advierten de la persistencia de tensiones políticas, del riesgo de vulneración de derechos y del papel creciente de la externalización del control migratorio hacia terceros países (ECRE, 2025).  Estas políticas interactúan con la construcción mediática del fenómeno migratorio. Tal como señalan Gilodi, Albert y Nienaber (2022), el concepto de “vulnerabilidad” se usa frecuentemente de forma imprecisa y puede reforzar miradas paternalistas, invisibilizando la necesidad de las personas migrantes. En paralelo, Castles (2010) advierte que la migración debe entenderse como un fenómeno profundamente ligado a procesos de transformación social global, y no como una mera “crisis reactiva”, insistiendo en la necesidad de analizarla desde la complejidad de sus mediaciones estructurales y humanas. 

En este escenario, la mediación artística emerge como una herramienta capaz de matizar, complejizar y humanizar los relatos. Las prácticas artísticas de automediación cultural con personas migrantes, muestran que el arte puede convertirse en espacio de actuación narrativa, reconstrucción simbólica y diálogo intercultural, favoreciendo la expresión de experiencias propias frente a los discursos mediáticos que las reducen a categorías o cifras (Fernández Labayen, Gutiérrez & Moya-Jorge, 2022).  Como artistas, comisarias e investigadoras vinculadas desde hace años a la mediación artística en contextos sociales, hemos trabajado con colectivos diversos —mujeres migrantes, personas en situación de vulnerabilidad, jóvenes en riesgo de exclusión, víctimas de violencia, desarrollando proyectos donde el arte se convierte en puente, refugio y territorio de afirmación. Esta trayectoria incluye iniciativas y experiencias que nos permitieron constatar cómo la creación compartida puede activar procesos de reparación emocional, nuevos relatos y construcción de comunidad. Las sesiones de creación compartida, en particular, se han consolidado como nuestro principal método de trabajo: un espacio horizontal, seguro y creativo donde la escucha, el gesto y la palabra pueden ser reelaborados desde la imagen.

Desde este marco conceptual y contextual nace Viento: vidas en tránsito. Arte para despertar consciencias sobre la migración. La propuesta parte de una premisa clara: los medios de comunicación, a través de las noticias que publican, construyen en la sociedad el imaginario dominante sobre los migrantes. La información que difunden adquiere automáticamente un estatus de veracidad, en gran medida porque ha pasado por los filtros de los medios profesionales y, por ello, rara vez se somete a cuestionamiento. Esta legitimación hace que muchos contenidos, cargados de connotaciones conceptuales, ideológicas o emocionales, se asuman como verdaderos sin un análisis crítico. Este proyecto, al trasladar dichas noticias al ámbito de la comunicación artística, interrumpe ese automatismo, planteando una transformación simbólica del material informativo y abriendo un espacio de duda que permite poner en cuestión la narrativa mediática y activar la reflexión del espectador sobre los significados y valores implícitos en esos discursos publicados. Por lo tanto, el arte puede convertirse en un contra-dispositivo que recupere la complejidad de las personas en tránsito y favorezca la reparación simbólica. A partir de titulares y noticias de medios del Mediterráneo, veinticinco artistas: españolas y francesas, generaron obras que abordan tres ejes narrativos: desposesión, resistencia y reparación, reescribiendo imaginarios mediáticos desde una perspectiva contrastada, crítica, estética y ética. La muestra, presentada en el Octubre Centre de Cultura Contemporània y visitada por más de 1.000 personas, se concibió como un espacio activo de mediación. Esta orientación se amplió con dos encuentros creativos e inclusivos: uno en la propia sala expositiva y otro en el CAPI de Mislata, donde 40 personas de ocho nacionalidades distintas, elaboraron obras colectivas que fueron integradas en la exposición como gesto de devolución simbólica y reconocimiento.

Este artículo analiza Viento como un ecosistema de mediación artística, donde el análisis crítico del discurso, la creación visual y la participación comunitaria se entrecruzan para activar procesos de confrontación, reparación y transformación social, en un contexto atravesado por políticas restrictivas, narrativas mediáticas sesgadas y profundas desigualdades estructurales.

Arte para despertar conciencias. Discurso teórico 

Vidas en tránsito se sostiene sobre un discurso teórico que articula tres variables: la migración como fenómeno social complejo, la mediación artística como herramienta crítica y reparadora, y el poder de la palabra como agente comunicador en la obra de arte. Esta fundamentación se respalda por la experiencia acumulada de las curadoras en proyectos donde el arte se ha convertido en un espacio de escucha, transformación y acción para colectivos en situaciones de vulnerabilidad. Desde esta perspectiva, el proyecto combina análisis de discursos mediáticos, prácticas artísticas contemporáneas y metodologías participativas que permiten comprender la movilidad humana desde un enfoque humanístico, situado y de género.

Migración, discursos y construcción social del imaginario colectivo

Los discursos mediáticos desempeñan un rol decisivo en la configuración de la mirada pública sobre la migración. En el contexto mediterráneo, titulares e imágenes actúan como dispositivos que simplifican y homogeneizan los desplazamientos humanos, proyectando la movilidad como amenaza, excepcionalidad o drama. Diversas investigaciones han señalado cómo estas representaciones generan marcos emocionales que oscilan entre el alarmismo y la compasión, desplazando del centro las experiencias plurales de quienes cruzan territorios en busca de refugio o dignidad. En esta línea, Gilodi, Albert y Nienaber (2022) alertan sobre el uso indiscriminado del término “vulnerable”, que tiende a fijar identidades y reproducir relaciones de dependencia, dificultando reconocer las capacidades, resistencias y necesidades de las personas migrantes. Frente a esta lógica reductora, Castles (2010) propone comprender la migración como parte de procesos globales de transformación social, vinculada a dinámicas estructurales, económicas, políticas, culturales y afectivas – que exceden la retórica de la crisis. Esta mirada desplaza el foco de la excepcionalidad hacia el análisis de las relaciones de poder y las estructuras que condicionan los movimientos humanos y su representación pública.

Arte y mediación: autonomía y reparación simbólica

Si los medios participan en la construcción del imaginario colectivo migratorio, el arte ofrece un campo fértil para des-tensionarlo y cuestionarlo desde su interior. Lejos de ilustrar la experiencia migratoria, la mediación artística puede activar procesos de pensamiento crítico, escucha profunda y elaboración emocional. Como señalan Fernández Labayen, Gutiérrez y Moya Jorge (2022), las metodologías creativas, visuales, audiovisuales y narrativas, favorecen que jóvenes migrantes produzcan relatos propios, capaces de desmontar estereotipos y reposicionar la experiencia vivida en el centro del discurso, frente a los discursos maniqueístas.

Las prácticas artísticas colaborativas crean, además, espacios de encuentro donde es posible activar memorias sin dolor, reinscribir la identidad y explorar formas de pertenencia inclusivas. Proyectos internacionales como ART27, ARTogether, ATIQA–MAP, Arts for Inclusion o las iniciativas de la Urban Agenda Partnership, demuestran que el arte puede generar comunidades temporales de cuidado, diálogo y reconocimiento. Estos referentes ejemplifican cómo la creación de arte compartida permite atravesar barreras lingüísticas, culturales o emocionales, y convertir el acto de crear en un ejercicio de dignificación y pertenencia. Este enfoque se hace aún más evidente cuando se analiza el impacto emocional del arte migrante. Metodologías de investigación acción participativas como photovoice o fotovoz, diarios visuales o mapeos sensoriales (Moralli, 2024) permiten explorar emociones asociadas al desarraigo, la pérdida, la esperanza o el reencuentro. A su vez, la QMethodology (Brook, 2023) posibilita identificar patrones de recepción emocional ante obras de arte, haciendo visible cómo distintos públicos experimentan la migración a través de imágenes y narrativas visuales. Además, la investigación en artes expresivas (Grosvenor, Jay y Grzymała-Moszczyńska, 2024) subraya que las prácticas colectivas, favorecen la seguridad afectiva, la cohesión intercultural y la aparición de identidades compartidas, aspectos esenciales en contextos de movilidad y vulneración.

Experiencia situada: una trayectoria que enlaza arte, memoria y transformación social desde el individuo y su diversidad

La cartografía conceptual de Viento, no solo se construye desde la literatura académica, sino también desde una práctica experiencial y continuada de las curadoras, quienes han trabajado con colectivos diversos a través del arte como vehículo de transformación. Este bagaje constituye un sustento metodológico y ético esencial que nutre el proyecto.

Animación, conciencia, mediación (2018-2019) exploró las posibilidades de la animación como herramienta para la sensibilización y el pensamiento crítico, generando espacios de diálogo donde la creación audiovisual colectiva facilitó la construcción de relatos compartidos de niños, jóvenes en riesgo de exclusión, mujeres, colectivo LGTBQ+ y mayores. Imágenes con memoria. Autorretratos de superación (2021-2022) profundizó en la dimensión reparadora del arte, trabajando con mujeres víctimas de violencia machista. El autorretrato se convirtió aquí en un lugar de afirmación identitaria, de recuperación de la voz y de reescritura de la propia historia como una liberación y recolocación de estas mujeres y sus familias. Finalmente, Na-Inmenso (2022-2024) consolidó un enfoque centrado en la escucha activa, la creación colaborativa y la articulación entre palabra, cuerpo e imagen, especialmente en procesos con mujeres víctimas de violencia de género de la Asociación valenciana Alanna, España. Este proyecto reforzó la comprensión del arte como un espacio seguro para elaborar memorias corporales, activar y generar vínculos de reconocimiento mutuo. Proyecto que se concluyó con una significativa práctica artística comunitaria con mujeres del Centro CooLabora de Covilhã, Portugal, que amplió resultados cuantitativos y cualitativos. 

 

Figura 1 y 2Laboratorio de creación en CooLabora en Covilhã, Portugal.

 

Estas experiencias previas han permitido que Viento se inserte en una genealogía coherente donde el arte se entienda como mediador entre relato, individuo y comunidad, y donde la creación sea concebida como un acto político sensible que atraviesa la frontera emocional, simbólica y social. Desde este lugar, el proyecto se posiciona como una propuesta que combina pensamiento crítico, sensibilidad estética y compromiso con la justicia social, situando a las personas migrantes como protagonistas de su propia narrativa visual.

Metodología

El enfoque de este estudio de investigación-acción participativa, se basa en la Investigación Basada en las Artes (IBA) (Leavy, 2018), una metodología cualitativa transdisciplinar que aquí se estructura en tres fases interrelacionadas: la selección y análisis crítico de discursos mediáticos sobre migración en el Mediterráneo; la articulación de estos discursos en un proceso de creación artística colectiva mediante la intervención de las veinticinco artistas; la implementación de dos acciones de trabajo creativo inclusivas con personas migrantes de diversos orígenes, razas, edades, lenguas y nivel cultural, concebidos como dispositivos de mediación social, devolución simbólica y producción de nuevas narrativas visuales con perspectiva de género. De manera que se resume en un procedimiento de ida y vuelta, en el que se comienza con narraciones publicadas en medios de comunicación, continúa con su redefinición mediante el lenguaje artísticos y finaliza de nuevo en el ámbito de la sociedad mediante la participación ciudadana.

Selección del corpus mediático y análisis crítico de discursos

Vidas en tránsito se fundamenta en un análisis de la migración y su tratamiento mediático en los países del Mediterráneo. Para ello, se recopiló un conjunto de titulares, fragmentos de noticias e imágenes contrastadas procedentes de prensa, televisión y redes sociales, publicados en medios nacionales e internacionales entre 2023 y 2025. La selección se realizó atendiendo a tres criterios: 1. Relevancia temática: noticias relacionadas con la movilidad humana, llegadas por mar, políticas fronterizas, rescates, naufragios y narrativas sobre “crisis migratoria”. 2. Diversidad de enfoques: inclusión de medios generalistas, regionales, europeos y mediterráneos, con el fin de observar matices en el tratamiento informativo. 3.  Impacto simbólico: elección de titulares o imágenes que condensaran estereotipos, dramatizaciones o narrativas de desposesión, así como casos aislados que mostraran miradas de resistencia o dignificación.

La lectura crítica del corpus se apoyó en el enfoque de vulnerabilidad contextual analizado por Gilodi, Albert y Nienaber (2022), quienes advierten que el uso político y mediático de la categoría “vulnerable” puede generar efectos contraproducentes para las personas migrantes, fijándolas en posiciones de pasividad o indefensión. Asimismo, se tomó como referencia la perspectiva de Castles (2010), que propone situar los procesos migratorios dentro de dinámicas de transformación social más amplias, evitando explicaciones simplistas o centradas exclusivamente en la emergencia o el riesgo. Los fragmentos seleccionados se convirtieron en el punto de partida conceptual para las obras de las artistas participantes, quienes reinterpretaron los discursos mediáticos desde lenguajes plásticos diversos: pintura, instalación, tejido, fotografía intervenida, transferencia, caligrafía, collage y técnicas mixtas.

Proceso curatorial y trabajo con las autoras

El proceso de creación artística se estructuró en torno a la premisa de que: “el arte puede responder críticamente al lenguaje mediático, generando lecturas alternativas que restituyen la complejidad de la experiencia migratoria”. Cada artista recibió uno o varios titulares o narrativas seleccionadas del corpus mediático, acompañados de un breve análisis de sus implicaciones simbólicas, afectivas y políticas y de palabras clave.  

El trabajo curatorial coordinado de Susana García y Victoria Esgueva, se articuló en sesiones de intercambio donde se exploraron los siguientes aspectos: una relectura crítica con análisis del tono, la lógica narrativa y el impacto simbólico del titular asignado. Su traslación al lenguaje artístico con la identificación de elementos plásticos, poéticos o simbólicos capaces de transformar el discurso en un relato visual de denuncia, memoria o reparación. Y por último, la organización de todo esto en bloques temáticos: desposesión, resistencia y reparación, que permiten comprender la migración no solo como tránsito físico, sino como un territorio emocional y político.

El proceso se desarrolló durante un periodo de seis meses e incluyó diálogo continuo con las artistas, revisión de bocetos, selección de materiales y adecuación técnica de las piezas para su exposición como parte del festival Internacional Mostra Viva del Mediterrani 2025, quien financió el proyecto.

 

Figura 3 – Exposición Viento Vidas en Tránsito en Octubre Centre de Cultura Contemporània, Valencia, España. Derechos de autor 2025 por Prats i Camps.

Mediación social y actuaciones inclusivas con personas migrantes

La dimensión social del proyecto se activó mediante la implementación de dos acciones artísticas inclusivas, concebidas como espacios de escucha, creación colectiva y resignificación del discurso mediático. Estos talleres ampliaron el alcance del dispositivo expositivo, permitiendo que las propias personas migrantes generaran sus propias imágenes y relatos textuales como respuesta a lo expuesto.

La primera acción de creación colectiva se desarrolló en la sala del Centre Octubre, donde se exhibía Viento, con participación abierta a personas migrantes y no migrantes, con una duración estimada de 3 horas, que se amplió a 4 dada la implicación de los participantes y la intensidad de los resultados. Durante la actividad: primero se efectuó una visita dialogada a la exposición, explicando el proceso de reinterpretación de titulares y libertad de revisitar la muestra. Después las personas participantes seleccionaron obras o frases de la muestra con las que se identificaban. Por último, a partir de estas referencias, en otro espacio adecuado para el trabajo práctico se elaboraron tanto piezas individuales como una gran obra colectiva mediante pintura, collage, escritura y técnicas mixtas, de las mismas dimensiones que las expuestas: 100 X 160 cm. y disposición vertical. La dinámica se basó en la mediación artística como herramienta de interpretación crítica y emocional, en línea con enfoques como los descritos por Fernández Labayen, Gutiérrez & Moya-Jorge (2022), quienes defienden la creación audiovisual y artística como espacio de construcción narrativa para migrantes. La obra colectiva resultante fue incorporada a la exposición, generando un gesto simbólico de devolución y ampliación del dispositivo expositivo.

Por otra parte, tras la visita de un grupo de residentes del CAPI a la exposición, la dirección del centro solicitó una actividad específica. La experiencia compartida de creación reunió a 20 personas migrantes de Siria, Ucrania, Rusia, Palestina, Nigeria, Venezuela, Colombia y Nicaragua, acompañadas por educadores del centro. El encuentro se organizó en un espacio preparado exprofeso, con el material de trabajo creativo organizado y accesible y, dos lugares distintivos de actividad: el del dialogo, contacto, encuentro y visionado de las piezas de la exposición, y el del trabajo creativo. El tiempo de ejecución fue de tres horas, estructuradas en tres fases metodológicas:

I. Caldeamiento y escucha activa: presentación individual, conversación libre sobre experiencias, expectativas del taller y significados personales del tránsito.

II. Traducción visual individual: las personas participantes exploraron colores, símbolos, mapas, palabras (en sus propias lenguas) y materiales táctiles para representar emociones asociadas a la migración.

III. Creación colectiva: realización de una pieza común que integra fragmentos de los relatos visuales individuales.

Este enfoque se relaciona con experiencias internacionales como: los talleres de arteterapia y resiliencia emocional de ARTogether, destinados a facilitar la expresión identitaria en personas migrantes que han vivido situaciones traumáticas (McClean, 2026); y las dinámicas colaborativas del programa europeo Arts for the Inclusion of Migrants, que propone actividades artísticas colectivas para derribar barreras lingüísticas (European School Education Platform, 2024). La obra artística resultante también fue incorporada a la exposición, ampliando simbólicamente su efecto de espejo al público de la muestra, y devolviendo protagonismo a quienes habitan el tránsito migratorio.

Sistema de registro, análisis y validación

El análisis de los resultados de ambas fases (obra artística y acciones participativas) se realizó mediante registro fotográfico del proceso creativo y de la exposición (con permiso de los participantes y Asociaciones). Notas de campo, tomadas durante los intercambios curatoriales, visitas guiadas y talleres. Observación cualitativa, atendiendo a patrones emergentes, gestos simbólicos, temas recurrentes y modos de construcción narrativa. Comparación conceptual entre los discursos mediáticos iniciales y las narrativas visuales finalmente producidas. Este enfoque cualitativo, interpretativo y situado, se alinea con métodos propios de la investigación basada en las artes y de la mediación cultural en contextos de vulnerabilidad.

Resultados

Los resultados del proyecto pueden organizarse en tres dimensiones principales: resultados artísticos derivados de la reinterpretación crítica del discurso mediático; impacto social y comunitario generado por la exposición y los talleres; la proyección internacional del proyecto y su evolución hacia nuevas metodologías creativas como la animación.

Resultados artísticos de la exposición e impacto social 

La exposición reunió veinticinco obras de veinte artistas españolas y cinco francesas que transformaron titulares mediáticos en relatos visuales, generando un corpus artístico articulado en los ejes temáticos definidos: desposesión, resistencia y reparación.

  1. Desposesión. Las obras de este bloque evidenciaron la violencia simbólica de los discursos mediáticos que reducen a las personas migrantes a cifras, amenazas o masas anónimas. Piezas como Palabras, Ton ADN, La mémoire des migrations o Mare di Vite trasladaron al lenguaje plástico los mecanismos mediáticos de deshumanización, enfatizando la ausencia, la fractura y la objetualización.

 

Figura 4Lorsa. Couvre-feux. Acrílico y collage.   

Figura 5 – Victoria Esgueva. Suspensión de solicitudes de asilo solo a personas llegadas por barco. Mixta y collage.

Figura 6 – Sara Vilar. Reixes de fils. Telas de algodón e hilos.  

  1. En este eje, las artistas activaron gestos de reapropiación narrativa y agencia simbólica. Obras como Somos las voces del viento, No son números, Cartographie de la survie o Policromías del éxodo devolvieron protagonismo a los cuerpos en movimiento, reivindicando su resistencia y capacidad de contar(se).

 

Figura 7 – Susana García Rams. Somos las voces del viento. Acrílico y collage.

Figura 8 – Amparo B. Wieden. No son números. Transferencia sobre tela.

Figura 9 – Ana Sartori. Cartographie de la survie. Dibujo y ensamblaje.

 

  1. Reparación. Las obras relacionadas con la reparación dieron forma a horizontes imaginados desde la acogida, la memoria compartida y la reconstrucción afectiva. Propuestas como The Capsule, Archivo 66, No está aquí mamá o Lágrimas de plástico exploraron la posibilidad de suturar heridas simbólicas mediante gestos poéticos y visuales.

 

Figura 10Natividad Navalón. No está aquí mamá, No está aquí, no, no. Acrílico y fotografías.

Figura 11Amparo Galbis. The capsule. Mixta, grafito, tintes vegetales y bordados.

Figura 12Tham Casany. Archivo-66 519,2025. Mixta sobre tela.

 

Este conjunto expositivo generó una narrativa polifónica que no reproduce el relato mediático del “problema migratorio”, sino que lo contradice y complejiza a través de la sensibilidad estética constituyéndose en un espejo en el que mirarse para pensar y comprender que “todos estamos de paso”.

Durante el periodo expositivo (noviembre-diciembre de 2025) la muestra fue muy visitada tanto por el público general como por personal de entidades sociales y educativas. Entre los grupos visitantes destacaron: asociaciones de apoyo a personas migrantes, centros de mayores, estudiantes de enseñanzas artísticas y humanísticas y colectivos vinculados a derechos humanos. La exposición funcionó como un espacio de alfabetización crítica en torno a los discursos mediáticos, propiciando conversaciones sobre representación, estereotipos, políticas fronterizas y empatía visual. Las visitas guiadas por las curadoras generaron: procesos de identificación emocional, comprensión de la diversidad de relatos migratorios, sensibilización ante la violencia simbólica y, sobre todo, participación en el debate público sobre migración y justicia social.

Resultados de los laboratorios de creación 

Los espacios de creación supusieron un giro fundamental del proyecto: pasando del análisis y la representación artística individual, a la co-creación con las propias personas migrantes.

1. Primer taller en el Centro Octubre. Noviembre de 2025

Los resultados fueron: creación de una pieza de gran formato que combina la expresión pictórica, el dibujo y la escritura, fortalecimiento del sentido de pertenencia al ver su obra integrada en un espacio institucional, manifestación de memorias, afectos y deseos mediante lenguajes plásticos accesibles. La devolución pública del trabajo como un puente entre obra, artistas y comunidad.

2. Segundo taller en el CAPI de Mislata. Diciembre de 2025

Resultados clave: expresión simbólica de experiencias migratorias difíciles, identificación de elementos comunes del tránsito (miedo, esperanza, silencio, fortaleza), creación de una obra colectiva y fortalecimiento de vínculos entre personas que no compartían lengua ni contexto de origen. 

Las mediadoras que dinamizaron ambos encuentros fueron Susana García, Victoria Esgueva y Maria Martín quienes observaron procesos de reparación simbólica y autonomía narrativa, en línea con los beneficios descritos por los anteriormente citados proyectos internacionales.

Los textos que siguen reúnen voces recogidas a través de entrevistas a profesionales implicados, a partir de un cuestionario adaptado a sus distintos campos de acción en el proyecto y los talleres.

CAPI Mislata

Desde la perspectiva de los y las profesionales del CAPI Mislata, el taller del proyecto VIENTO se desarrolló como un espacio de encuentro intergeneracional e intercultural en el que confluyeron personas de distintas nacionalidades y edades, compartiendo un mismo tiempo y lugar de creación. Esta diversidad no solo no supuso una barrera, sino que activó dinámicas de colaboración espontánea: “las personas participantes trabajaron juntas en la elaboración de los elementos del taller, intercambiando experiencias y construyendo colectivamente los resultados finales”, lo que reforzó según sus opiniones como psicólogos y educadores sociales el carácter comunitario de la actividad.

La propuesta fue percibida como una experiencia novedosa en el contexto habitual del centro, especialmente por la incorporación de lenguajes y materiales artísticos que las personas residentes no habían explorado previamente. Este carácter innovador, sumado a una dinámica de trabajo abierta y accesible, facilitó que todas las personas pudieran implicarse, despertando el interés y favoreciendo una participación activa. En este sentido, el planteamiento del taller logró a su juicio “equilibrar lo lúdico y lo educativo, generando un entorno en el que la experimentación artística se convirtió en una vía de conexión entre las personas asistentes”.

Uno de los aspectos más significativos observados por el equipo profesional fue la capacidad del lenguaje visual para vehicular la expresión de experiencias vinculadas a los procesos migratorios. A través de los dibujos y las composiciones realizadas, las personas participantes encontraron formas de comunicar cómo se sentían y qué consideraban importante compartir, evidenciando el potencial del arte como herramienta de expresión cuando el lenguaje verbal resulta limitado o insuficiente.

Asimismo, se destacó la evolución en la actitud del grupo a lo largo de la sesión: “en un primer momento, predominaba cierta timidez que dificultaba la toma de iniciativa, pero progresivamente, a medida que el clima de confianza se consolidaba, las personas comenzaron a implicarse con mayor libertad”. Hacia el final del taller, la participación era generalizada y se manifestaba en el deseo de contribuir al mural colectivo, así como en la voluntad de explicar al resto, más allá de las dificultades del idioma, lo que cada persona había aportado, reforzando así el sentido de pertenencia y reconocimiento mutuo.

En conjunto, este tipo de iniciativas es valorado por el equipo como altamente pertinente en contextos comunitarios, especialmente por su capacidad para generar espacios compartidos entre adultos y jóvenes en los que el juego, la creación y el diálogo se entrelazan. Se trata, nos comentaron, de propuestas que no solo fomentan el intercambio cultural y el conocimiento mutuo, sino que también ofrecen herramientas tanto a las personas participantes como a las profesionales para abordar, desde una perspectiva sensible y participativa, las experiencias diversas que atraviesan la vida.

María Martín

La experiencia desarrollada por María Martín en el marco de los talleres del proyecto VIENTO, artista participante en la muestra y facilitadora, se articuló desde una concepción del espacio pedagógico como lugar de acogida, escucha y construcción colectiva. Desde el inicio, nos expone “la disposición en círculo favoreció una horizontalidad que permitió a las personas participantes reconocerse mutuamente, presentarse y comenzar a compartir desde un entorno de confianza y respeto”. Este primer gesto resultó fundamental para generar cercanía y propiciar una participación libre de juicios. A partir de ahí, la introducción de las obras presentes en la exposición estableció “un puente entre la práctica artística y las experiencias vitales”, mostrando cómo frases, conceptos y vivencias vinculadas a la migración podían transformarse en propuestas plásticas. Este marco facilitó que las personas participantes situaran sus propias historias en relación con un contexto artístico más amplio, abriendo el proceso hacia la creación colectiva. En esta fase, el uso de materiales diversos —recortes, dibujos, palabras y color— permitió “que cada persona aportara desde su sensibilidad, sin la presión de un resultado formal cerrado”, sino con la intención de construir una pieza compartida que reflejara la pluralidad de identidades y experiencias.

Durante el proceso creativo emergieron formas, imágenes y relatos que evidenciaban el potencial del lenguaje artístico para expresar aquello difícilmente verbalizable. María hace hincapié en que: “las piezas elaboradas integraban palabras, paisajes, símbolos y cromatismos vinculados a los países de origen, a los trayectos migratorios y a las emociones asociadas a estos procesos”. El dibujo, la línea y la composición se convirtieron en soportes a través de los cuales comunicar vivencias complejas, mientras que, de manera espontánea, “algunas personas compartían sus historias de llegada, las dificultades encontradas, la distancia con sus familias o las situaciones sociopolíticas de sus lugares de procedencia”. De este modo, el taller se configuró como un espacio en el que la creación artística y la palabra se entrelazaban, generando una dinámica de comunicación y escucha profundamente orgánica.

El diálogo entre las obras de la exposición y las producciones del taller se reveló especialmente significativo. Mientras que las artistas abordaban la migración desde una aproximación empática construida a partir de relatos mediáticos y datos, evitando lecturas estereotipadas, las piezas de las personas participantes emergían desde la experiencia autobiográfica directa. Esta diferencia no generó tensiones, sino más bien un eco y una reescritura colectiva que conectaba distintos niveles de vivencia y representación, ampliando el alcance del proyecto. En este contexto, el papel de María Martín transitó desde la autoría hacia la mediación, desplazándose hacia una posición de acompañamiento, observación y apertura al intercambio humano. Su propia obra, construida a partir de capas cromáticas atravesadas por hilos y pespuntes que aludían a trayectorias vitales, fronteras y posibilidades de llegada o interrupción, encontró una resonancia particular al ser compartida con el grupo. Esta experiencia matiza María “reforzó la dimensión relacional de la práctica artística y dejó como aprendizaje una mayor conciencia sobre la empatía, el cuidado y la proximidad de historias” que, en última instancia, podrían ser comunes, como migrantes, como personas en tránsito, como seres humanos como nosotros. 

La lectura cruzada de los testimonios de la artista-mediadora y del equipo profesional permite comprender el taller VIENTO como un espacio de mediación artística donde convergen práctica, intervención social y experiencia vivida. Ambas miradas coinciden en señalar la construcción de un entorno de acogida basado en la escucha, la horizontalidad y la relación, que hace posible la participación y el reconocimiento mutuo.

El proceso se revela como una experiencia transformadora en la que el lenguaje artístico actúa como mediador sensible, facilitando la expresión de vivencias migratorias difíciles de verbalizar. A través de la creación, el grupo transita desde una actitud inicial de reserva hacia una implicación activa, generando un espacio compartido de confianza, relato y pertenencia.

En este cruce, las obras y las producciones del taller establecen un diálogo que oscila entre el eco y la reescritura, conectando distintos niveles de experiencia. En conjunto, los testimonios evidencian el potencial de la práctica artística como dispositivo relacional capaz de activar procesos de expresión, encuentro y construcción colectiva de sentido en contextos de diversidad y vulnerabilidad.

La lectura cruzada de los testimonios permite entender el taller Viento. Vidas en tránsito como un espacio de mediación artística, donde la experiencia, la práctica y la intervención social se entrelazan. Ambas miradas coinciden en señalar su capacidad para generar confianza, participación y expresión compartida, especialmente a través del lenguaje artístico como vía para comunicar lo vivido. En conjunto, el proceso evidencia el potencial del arte como dispositivo relacional que activa vínculos, relatos y formas de construcción colectiva de sentido en contextos de diversidad, apuntando a la importancia de sostener este tipo de prácticas para favorecer dinámicas de cuidado, empatía y convivencia respetuosa de las diversidades en las sociedades de acogida.

 

Figura 13  – Laboratorio de creación en el Centro de Acogida de Protección Internacional de Mislata, España.

Impacto social ampliado: diseminación internacional (Argel, mayo 2026)

En mayo de 2026, Viento: vidas en tránsito fue invitado a participar en unas jornadas internacionales en Argel (Argelia) dedicadas a reflexionar sobre el agua, los territorios en transformación y los cuerpos en tránsito dentro de contextos mediterráneos ampliados.

La presentación del proyecto incluye:

  • Selección de obras del eje Resistencia y Reparación,
  • Explicación del proceso de mediación artística con migrantes,
  • Debate sobre el papel del arte en escenarios de crisis ambientales y humanas,
  • Diálogo con artistas e investigadoras argelinas vinculadas a migración, frontera y ecología.


Impacto:

  • Internacionalización del proyecto más allá del eje Mediterráneo europeo,
  • Conexión con problemáticas de desplazamiento vinculadas a agua y clima,
  • Reconocimiento institucional de Viento como modelo de arte, mediación y educación transformadora.

Evolución metodológica: acción artística y experimental en Argel con lenguaje de animación

Como parte del intercambio se propuso una nueva acción creativa basada ahora en el lenguaje de la animación en las jornadas del diecinueve de abril al diecisiete de mayo de 2026: Formación en scénographie du museé virtual de léau, en Argel. 

Objetivos:
  • Explorar el tránsito migratorio mediante secuencias animadas breves, accesibles y simbólicas y la narrativa del cuento. En colaboración con una narradora argelina. 
  • Integrar técnicas mixtas (collage animado, stop-motion, pixilación y dibujo secuencial).
  • Promover la co-creación intercultural entre artistas argelinas y mediterráneas.

Resultados:
  • Creación de varias micro-piezas animadas (10-20 segundos) que representan sensaciones vinculadas a la migración: “flotar”, “perder el suelo”, “cruzar”, “recordar”.
  • Desarrollo de personajes y metáforas visuales relacionados con el agua y el tránsito como preproducción del cuento.
  • Fortalecimiento del diálogo artístico entre creadoras argelinas y las coordinadoras del proyecto.


Este encuentro marcó una evolución metodológica significativa: del arte plástico a la animación como herramienta de mediación, incorporando ritmo, temporalidad y movimiento a la experiencia narrativa de la migración con un relato que incluye la sensorialidad de la música y la voz. 

Síntesis del impacto social

El conjunto de resultados permite afirmar que Viento: vidas en tránsito como estudio de caso, ha generado: nuevas narrativas visuales que contrarrestan discursos mediáticos simplificados. Procesos de reconocimiento, acción y reparación simbólica en personas migrantes participantes. Articulación de comunidades temporales de diálogo y creación, tanto en Valencia como en Argel. Internacionalización del modelo de mediación artística, adaptándolo a nuevos contextos y lenguajes (animación). Contribución al debate público sobre migración, frontera emocional y justicia social en el Mediterráneo ampliado.

Discusión

Los resultados obtenidos evidencian la capacidad del arte para cuestionar los discursos mediáticos sobre la migración y activar procesos de transformación social. A diferencia de los enfoques habituales centrados en cifras, amenazas o narrativas de crisis, el proyecto genera un espacio donde la experiencia migratoria se aborda desde su complejidad emocional, política y simbólica.

Un primer aspecto destacable es que la exposición y los laboratorios creativos funcionaron como contraespacios narrativos, capaces de disputarle terreno a la representación mediática dominante. Las obras y las creaciones colectivas no sustituyen el relato informativo, pero lo desplazan, permitiendo que emerjan otros relatos, voces y afectos invisibilizados. Este desplazamiento coincide con los planteamientos de Gilodi et al. (2022), para quienes la categoría “vulnerable” debe ser revisada críticamente para no fijar identidades ni reproducir relaciones de poder. 

En segundo lugar, las intervenciones colectivas confirman la función del arte como herramienta de reapropiación narrativa y fortalecimiento identitario. La producción colectiva en los talleres activó mecanismos de simbolización, donde el arte favorece la reconstrucción emocional de personas migrantes (McClean, 2026) y la práctica artística permite preservar la identidad cultural y generar nuevos espacios de encuentro.  

En tercer lugar, el impacto social del proyecto mostró la importancia de la mediación cultural como dimensión que conecta obra, público y territorio. El éxito de visitantes demostró que la exposición es capaz de generar diálogos sostenidos con la ciudadanía, activando el pensamiento crítico y la sensibilidad intercultural. Este resultado converge con el enfoque europeo de inclusión cultural defendido por el Arts for the Inclusion of Migrants (European School Education Platform, 2024) y por la Urban Agenda Partnership on Inclusion of Migrants (Migration Policy Institute, 2022), que destacan la necesidad de instituciones culturales abiertas y participativas.

Finalmente, la diseminación internacional en Argel y la introducción de la animación como lenguaje metodológico evidencian la expansión transmediterránea del proyecto y su potencial para adaptarse a otros territorios, lenguas y comunidades. 

El conjunto de estos resultados muestra que Viento no es solo una exposición ni un programa de mediación, sino un ecosistema de prácticas artísticas, donde la creación funciona como herramienta crítica, educativa y transformadora. 

Conclusiones

El recorrido realizado por Viento: vidas en tránsito, confirma que el arte posee una capacidad singular para abrir otros modos de mirar y comprender la migración, alejándose de las palabras e imágenes publicadas, al ser discursos en los medios de comunicación que a menudo reducen la complejidad del tránsito humano a cifras o relatos politizados. Las obras creadas por las artistas y las piezas colectivas nacidas de los encuentros de creación comunitaria, restituyen humanidad allí donde el lenguaje informativo la fragmenta, ofreciendo narrativas sensibles que desplazan el estigma y devuelven presencia y dignidad.

Los talleres se revelaron como espacios donde la mediación artística activa la expresión y el empoderamiento de las personas migrantes, permitiéndoles transformar experiencias marcadas por el silencio o el desarraigo en relatos compartidos y visibles. La incorporación de estas creaciones a la exposición supuso un gesto fundamental de reconocimiento reparador: no solo mostrando las obras, sino reconociendo autorías, historias y memorias propias.

La respuesta del público confirmo el potencial del arte para generar pensamiento crítico, diálogo intergeneracional e intercambio intercultural. Ese espacio común, abierto en el Centre Octubre, mostró que las imágenes no solo se observan: también se interrogan, se debaten y se resignifican en comunidad. Esto posibilita que el arte contemporáneo se traslade a la ciudadanía con una clara función social.

La expansión del proyecto en Argel (2026) amplió horizontes, vinculando migración, frontera ambiental y crisis ecológica, permitiendo establecer nuevas redes con creadoras y mediadoras del norte de África. La introducción del lenguaje de la animación supone un avance metodológico clave, no solo por su accesibilidad expresiva, sino por su capacidad de representar memorias en tiempo y emociones complejas.

En conjunto, Viento. Vidas en tránsito, demuestra que el arte en su dimensión estética, social y pedagógica, es un territorio fértil para comprender, narrar y transformar las experiencias migratorias contemporáneas. No se trata únicamente de representar la migración, sino de generar condiciones donde quienes la viven puedan hacerse presentes desde sus propias imágenes y voces. Y es precisamente aquí donde resuena la afirmación de Andrea Dworkin, recordándonos el alcance profundo del gesto creativo y de cómo el arte puede tomar los grandes temas humanos como el amor, el sufrimiento o la historia misma, y devolverlos plenamente humanos (1976).

 

Referências

References
1 Doctora en Bellas Artes, Docente senior, titular de Universidad e investigadora de la Universitat Politècnica de València. Grupo de I+D+I Animación UPV.
2 Doctora en Bellas Artes, Docente, titular de Universidad e investigadora de la Universitat Politècnica de València. Subdirectora del Departamento de Dibujo. Grupo Investigador Arte y Entorno.
3 https://octubre.cat/.