Ana Cano-Ramírez1

Educar para la Ciudadanía Global en el espacio universitario. Buenas prácticas de colaboración entre ONGD y Universidad2

Ortega Carpio, Mª Luz, Cordón-Pedregosa, Mª Rosa y Sianes, Antonio (Coords.) (2013). Madrid: Universidad Loyola Andalucía y Fundación ETEA para el Desarrollo y la Cooperación.

Nota sobre a entidade responsável pela publicação:

Esta publicación forma parte de la investigación 11-PR1-0451 realizada por el Grupo de Estudios de Desarrollo de la Universidad Loyola Andalucía y la Fundación ETEA para el Desarrollo y la Cooperación. Este proyecto ha sido financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). El contenido es responsabilidad exclusiva de los autores y no refleja necesariamente la opinión de la AECID.

Recensão Crítica

Se asiste en la actualidad a un importante cuestionamiento sobre el rol de las universidades en tanto que generadora de profesionales que disponen del capital del conocimiento. Ello es debido a que la tenencia de esos conocimientos y su puesta al servicio de los intereses de los diversos agentes, no ha evitado ni dejado de agravar las situaciones de empobrecimiento en el planeta, aumentando la desigualdad, la exclusión social y las situaciones de discriminación. Ello está suponiendo un crecimiento alarmante del número de personas que se alejan constantemente del acceso al conjunto de los servicios y derechos fundamentales ratificados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Siendo que la realidad se configura poco alentadora para producir los cambios de carácter estructural que contrarresten esta desigualdad, y conscientes y comprometidos con un mundo más justo, Mª Luz Ortega,  Mº Rosa Cordón y Antonio Sianes realizan la investigación que se vierte en el libro (actuando a la vez como coordinadores de la obra), a favor de un modelo educativo sustentado en la Educación para el Desarrollo para la Ciudadanía Global (EDCG), cuyos principios enraízan en la búsqueda de la transformación de la realidad, promoviendo las claves generadoras de un bienestar social colectivo basado en el desarrollo humano.

Para tal fin, se apoyan en un proceso participativo durante el que, tanto universidades y Organizaciones No Gubernamentales de Desarrollo (ONGD) forman parte del mismo, aportando visiones, conocimiento y experiencias, fruto del diálogo, la reflexión y el encuentro.

Así, la publicación se constituye en una evidencia precisa, resultado de la investigación sobre Educación para el Desarrollo realizado por el Grupo de Estudios de Desarrollo de la Universidad Loyola Andalucía y la Fundación ETEA para el Desarrollo y la Cooperación, entre 2011 y 2013, y financiada por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

En esta obra, los coordinadores promueven la presencia de experiencias de EDCG poniendo en relación dos actores: la Universidad y las ONGD, en proyectos de colaboración conjuntos, y dentro de las cuatro dimensiones de EDCG (sensibilización, formación, investigación y movilización  e incidencia), lo que permite visibilizar praxis que acreditan esta posibilidad.

Para alcanzar este objetivo, desarrollan un proceso investigador basado en la técnica conocida como Proceso Analítico Jerárquico (AHP), lo que ha permitido identificar criterios sobre los que se asienta el concepto de buena práctica y, a partir de los cuales, se aplica la selección de las experiencias que forman parte de la obra.

El libro está dirigido con especial esmero al sistema universitario y a las ONGD, sin despreciar las posibilidades y oportunidades que al amparo de estas iniciativas pueda suponer en-redarse con otros agentes de la cooperación.

El libro consta de 287 páginas y se estructura en tres grandes secciones. La primera contiene dos prólogos, la presentación y las notas biográficas de cada uno de los autores de las buenas prácticas.

Le sigue una segunda sección que, mediante el planteamiento de preguntas nucleares y la respuesta concreta a las mismas, los coordinadores exponen cómo piensan la EDCG, argumentan por qué los mismos conciben que ha formar parte de la institución universitaria, explican cómo entienden qué es una buena práctica y exponen cómo han abordado la investigación, lo que pone al lector en situación sobre la base en la que se apoya la determinación de identificar las buenas prácticas que se presentan en la tercera sección del libro.

Llegados a la tercera sección, se encuentra que se descompone en cuatro partes, ordenándose con ello las experiencias de buenas prácticas según se correspondan con las cuatro dimensiones de la EDCG. Así se tienen 4 experiencias de sensibilización, 11 de formación, 7 de investigación y 4 de movilización e incidencia. Cada buena práctica se estructura en introducción, antecedentes del proyecto, actividad realizada (público destinatario, tiempo/créditos/horas, objetivos), metodología de coordinación, contenidos de las prácticas y competencias desarrolladas, valoración, recursos materiales, financieros y humanos y bibliografía.

Tras esta sección, se puede consultar los siguientes apéndices: el glosario de siglas, la relación de las 27 universidades y las 61 ONGD mencionadas. Los anexos contienen un listado de los participantes en el seminario del 2012 en el que participaron expertos y representantes de ONGD, las ponderaciones obtenidas en las mesas de trabajo y los resultados del cuestionario.

A lo largo de la lectura de las páginas, se desprende la búsqueda constante de reforzar las relaciones de colaboración entre Universidad y ONGD, haciendo de ello una indiscutible necesitad de una formación universitaria en red, una investigación enriquecida con la participación de las capacidades de ambas organizaciones, y de una sensibilización y movilización e incidencia. Todo ello se inserta en las universidades de manera coherente con las realidades, sensibilidades y necesidades globales, sacándolas del aislamiento y entrando en ellas la diversidad de temas que inquietan y preocupan a la ciudadanía. Se consigue así, poner en escena una diversidad de actores que trasciende las formas convencionales de cómo la institución universitaria afronta sus misiones, reforzando, retroalimentando y fortaleciéndolas desde un enfoque de la EDCG.

En definitiva, se trata de una obra que evidencia, a través de experiencias reales y concretas, cómo la Universidad aborda sus principales misiones (formación investigación y proyección social) de manera integrada y coordinada, en este caso con las ONGD, pero también pone de manifiesto, cómo éstas desarrollan acciones aliándose para ser más eficaces.

Sin duda, este libro suscita al lector el deseo de comprender y de ahondar más sobre qué se está haciendo, qué prácticas son ejemplificantes como buena práctica, especialmente por el compromiso que tanto las organizaciones involucradas como por las personas que las promueven expresan.

Todo ello alienta a que la Universidad abandone la perspectiva del desempeño de su rol en solitario en todas estas tareas, rol que viene desempeñando más por inercia que por una autointerpelación en profundidad, que le exija una revisión crítica sobre su papel, su función y sus objetivos.

 


[1] Ana Cano Ramírez tiene el Diploma de Estudios Avanzados en el área de: psicología evolutiva y de la educación, por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, en 2006, y el Diploma de Especialización Profesional Universitaria en gestión y promoción del voluntariado y la participación ciudadana desde las administraciones públicas, por Universitat de Valencia, en 2005. Ha estudiado tambien Comunicación y Habilidades Sociales para la intervención en grupo (Universidad de Sevilla, 2004) y Antropología social y cultural (Universidad Católica San Antonio, 2003).

[2] Disponível aqui

 

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